miércoles, 2 de septiembre de 2015

TOMADO DE "ARCHIVO HACHE"

Imagen:  prólogo de "Las Vacas Paganas" número 2.

Crítica al libro de artista 


por Heriberto Yepez

El libro de artista es la estrategia consistente en atravesar la crisis del libro a bordo de un objeto, manufactura y diseño bellos: un libro con aura (por no ser industrial… y poner entre paréntesis ¿su? crisis).

Muchos libros de artista, en realidad, son libros de artesano. Su forma deriva de las manualidades, la artesanía, el craftmanship. 

A veces se supone que tiraje, materiales y trabajo artesanales bastan para hacer un “libro de artista”. Como pensar que cualquier paisaje al oleo, por ser bonito, logra ser arte. O creer que sonetizar y poetizar equivalen.

Definir al arte es arduo. Pero sabemos que rebasa lo bonito.

No distinguir entre el libro de artista y el libro artesanal provoca que el mundo del libro de artista tenga mucho de Classy Charlatán.

El mayor logro histórico del libro de artista es haber mostrado que los libros comunes son insuficientes, incluidos los libros de artista.

El libro de artista es un retro-centauro a medio camino entre las artes gráficas tradicionales y el arte contemporáneo. Esto no es necesariamente negativo, obvio, irrelevante o elogioso a sus jinetes, esto es, sus quijotes.

El libro de artista hoy vive un revival; es quizá el primer tipo de libro cuyo aura se fue y regresó. Después de una fase decadente a finales de siglo, revivió... ¿Renovándose?

Muchos libros de artista —como mucho arte contemporáneo— depende, sobre todo, del ingenio. Una bonita encuadernación, impresión delicada, ilustraciones atractivas, cuidado de diseño y ejecución, evidencia sensual de trabajo experto o curioso. El toque final: el ingenio.

Muchos libros de artista delatan y, a la vez, ocultan tratarse de obras más lujosas y ornamentales que artísticas. Con frecuencia, su presunción artesanal cubre un vacío.

Sólo visto como hoax podemos entender al libro de artista dentro del arte contemporáneo: el arte en problemas, cuyo hacedor está intoxicado de capitalismo. 

El libro de artista es otra de las estrategias posmodernas a la que han llegado comunidades del libro para sobrevivir. 

Lo que distingue al libro de artista es ser una estrategia de comunidades manufactureras del libro que se cruza con las estrategias de sobrevivencia de las artes gráficas, plásticas y visuales. En el libro de artista convergen la crisis del libro y la crisis del arte.

Pero también lo habitan otras crisis (desde las manualidades hasta las bellas artes). 

El libro de artista se caracteriza por esconder la crisis al emplear sólo fragmentos de otras artes, evitando ser relacionado directamente con la crisis integral de tales disciplinas.

Por otro lado, ser un disimulado bricollage le permite embellecer al libro de papel como artefacto y materialidad (agónicas). 

Todo libro de artista vuelve a sus técnicas, maquillaje mortuorio. Toda estética del libro es ya tanotoestética.

Léase este fin con ironía y sin ella: el libro de artista es el Día de Muertos del libro moderno.


Publicado en la columna semanal en el suplemento cultural Laberinto del diario mexicano Milenio. 
La columna se publicó el sábado 21 de febrero del 2015.

ACERCA DE LAS EDITORIALES CARTONERAS



El siguiente artículo ha sido pirateado de: www.radiadormagazine.com/2014/04/editoriales-cartoneras-en-mexico:


APROXIMACIONES AL CAMPO CARTONERO


Quizá sea necesario hacer un recuento de las características de las editoriales cartoneras, que a su vez las emparentan con otros proyectos editoriales independientes:

·      Son copyleft. Edgar Altamirano, poeta infrearrealista, ha dicho que las cartoneras son “disidentes del ISBN”. Raúl Zurita, por su parte, considera que hay algo profundamente democrático en la manufactura de libros cartoneros, y en parte eso tiene que ver con la postura manifiestamente en contra de la mercantilización del libro y la lectura.

·      Promueven la conciencia ecológica, así como la cultura del reciclaje, reúso y reutilización de materiales.

·      Son manufacturadas, es decir, creadas manualmente.

·      Tienen tirajes abiertos o bajo demanda, y dependen del “éxito” del libro.

·      Están basadas en una localidad (locally-based), e incluso en algunas se observan las características de las organizaciones denominadas grassroots.

·      Publican a autores nuevos, olvidados o censurados, aunque también se da el caso contrario, pues la legitimación de editoriales como Eloísa y La Cartonera Cuernavaca tuvo que ver con que autores establecidos, como César Aira, Ricardo Piglia o Mario Bellatin, cedieran los derechos de algunas obras suyas para una edición cartonera.

·      Como dice Ksenija Bilbija, des-jerarquizan y colectivizan el oficio de la edición de libros. La idea de nuevas formas de colectivizar el quehacer editorial consiste no tanto en armar una cadena de producción, sino una “actividad hormiga”, con tácticas más propias de la guerrilla que de un taller o un local de producción.

Por supuesto, esta enumeración es sólo una de las múltiples combinaciones posibles al conformar una cartonera. El gesto de establecer directrices que rijan a todo el movimiento equivale a limitar su rango potencial de acción y sobre todo le da la espalda a la colaboración para replegarse sobre sí mismo, se vuelve una competencia, un nuevo intento por fijar y nombrar cánones. El hecho de que muchas de estas definiciones difieran tanto (sobre todo en torno a los derechos de autor y el precio asignado al libro cartonero) habla del potencial creativo inherente a la fórmula artesanal o manufacturera.

Las cartoneras son apenas la punta del iceberg editorial emergente, aunque están constantemente asociadas con géneros de poca presencia en el mainstream literario, como la poesía y el cuento. La clave se encuentra en la palabra “manufactura”, un elemento imprescindible no sólo para el quehacer cartonero, sino de otros proyectos emergentes de producción editorial independiente. Por el momento, ninguna cartonera ha llegado al punto de formalización de Eloísa, salvo quizás Ultramarina de Valencia/Ciudad de México, lo cual podría resultarle incómodo a algunos, pues Ultramarina representa la variante o modalidad de la cartonera como una empresa, conceptualización que poco tiene que ver con los ideales políticos y sociales que dan forma a Eloísa. Sin embargo, entre estos dos polos (la cartonera como cooperativa y la cartonera como empresa), hay un sinnúmero de posibles variantes, las cuales son clara muestra del inmenso poder creativo que subyace detrás de un libro con tapas de cartón.


            A mi parecer, dos elementos son los que constituyen en mayor medida el potencial creativo de las cartoneras: por una parte, (re)insertan el libro al discurso social, a través de talleres como Libros: Un Modelo Para Armar (LUMPA) de Sarita; por otra, propician la apertura de plataformas de edición para corrientes literarias y culturales emergentes, underground o poco publicadas. Dependiendo de la editorial cartonera, dichos elementos aparecen en mayor o menor medida, e incluso en algunas ocasiones operan independientemente. Cada editorial cartonera busca un público objetivo, una línea editorial más o menos específica y asigna un valor determinado a sus productos finales. Su éxito depende no tanto de si sus textos y diseños son “buenos” o “malos” en un sentido estético, sino de que cubran un nicho de audiencia dentro de una comunidad (de lectores, de creadores e incluso de manufactureros, sean estos últimos remunerados o no).

lunes, 24 de agosto de 2015

OTRAS PUBLICACIONES DESDE LEÓN: "NOCTÁMBULOS DE LA LITERATURA".


Páginas internas del segundo número


Páginas internas del primer número

OTRAS PUBLICACIONES DESDE LEÓN: REVISTA "NOCTÁMBULOS DE LA LITERATURA"

Portada del primer número.

“NOCTÁMBULOS DE LA LITERATURA
Revista del Pensamiento Estudiantil"

“ Carta Editorial desde la Atenas Centroamericana” :

Camino de desesperación
camino de la memoria,
camino del primer día,
Divino camino del Amor

Muchos dudamos de nuestro talento alguna vez, sin embargo siempre hay oportunidades que nos renuevan y ésta, sin lugar a dudas, es una.

Lanzar una revista no es tarea fácil, el proceso es más complicado de lo que nos imaginamos, pero al final lo hemos conseguido, sí, y al final nos gusta.

En este nuevo porvenir queremos ofrecerles una versión innovadora y vanguardista de poesía, una literatura que vaya más allá de los sentidos y las emociones, donde a la vez, nos reinventamos a la vez, en el arte y todos sus conceptos, porque ser escritores es ser creadores de sueños e imágenes, escultores de pasiones y realidades, por lo que es de nuestra entera satisfacción presentar creaciones que desbordan talento y nos plantean “un puro y perfecto orgasmo” que es lo que uno puede sentir al introducirse un poco en esta ambientación tan atractiva a la que nos transportan nuestros colaboradores y llevamos hasta ustedes”.

Fragmento de la presentación del fanzine en su primer número (Agosto del 2010).

Entre agosto del 2010 y noviembre del 2011, otro grupo de estudiantes de la UNAN León publican 3 números impresos y uno digital de esta revista o fanzine. Los impresos tienen un tiraje de 300 ejemplares cada uno. El grupo editorial para el primer número está integrado por Erick Moncada, Nohelia Marín, Sergio Alvarez, Daniel Mantilla y Gerald García, este último estudiante de secundaria.

“Noctámbulos de la Literatura” también se constituye en un espacio donde, prioritariamente, estudiantes de la UNAN pueden publicar sus trabajos literarios, entre ellos: Ariel Ochoa, Lenin Rigoberto Mendoza, Daniel Mantilla, Erick Moncada, Gerald García, Denis Zapata, Maryuri Massiel Villlares, Joseph Marie Joseph, Sergio Alvarez, Juan Luis Midence, Maynor Xavier Cruz, Noelia Marín, Karla Vanessa Mendo, Ana Argentina Cuevas,  Juan José Montes, Brenda Meredith Rodríguez, Gerald García, Carlos Herrera Martínez, Jorge Luis Quezada, Eddy Salgado, Francis Elisa Martínez, Antonio López Somoza.

El fanzine contó con colaboraciones de estudiantes de otros países entre los que aparecen: Sandra Montelpare (Argentina), Alejandro Gómez (Colombia), Delma Karina Argüello (Panamá), Juan Cruz Bordoy (Argentina), Remberto Narváez (Perú), Ana Maritza Schwarz (Perú), F.D.M.A. (Chile)  y Miguel Hernández (Honduras).

Se publican también trabajos de otros escritores como Gice Silva (México),Marina de la Fuente Rodríguez (España), Eliseo Diego (Cuba),Cesare Pavese (Italia) y los nicaragüenses Pedro Alfonso Morales, Gonzalo Rivas Novoa y Enrique Langrand.

Entre sus patrocinadores figuran: UNAN León, Distribuidora “Anita”, Doctor Adán Alonso (médico y cirujano), Lic. José Cecilio Gámez (corredor de seguros) y Pulpería “Los Jalapas”.

Hay que decir que, al igual que “Cuatro Ases”, el fanzine “Noctámbulos de la Literatura” promovió y desarrolló actividades de lectura, escritura y estudio de la literatura principalmente entre la comunidad universitaria de su centro de estudios.


viernes, 21 de agosto de 2015

OTRAS PUBLICACIONES DESDE LEÓN: REVISTA "CUATRO ASES"

Los editores de la revista, vistos y dibujados por Euclides Molina Siles.

“CUATRO ASES”, REVISTA DE ESTUDIANTES DE LA UNAN-LEÓN:

En noviembre del 2009 aparece una publicación editada desde la UNAN León por iniciativa de 4 estudiantes: Holberth Jarquín, Maynor Cruz, Rafael Zeledón y Ezequiel Suárez. De “Cuatro Ases” se habrían de publicar en total tres números, con tiraje de 100 ejemplares cada uno, apoyados por la UNAN León y la Editorial Universitaria.

En su primer número “Cuatro Ases” presenta su Manifiesto, cuyo texto reproducimos a continuación:

"MANIFIESTO

Como una forma de renovación e innovación en el ámbito escrito nace el espacio literario “Cuatro Ases” donde nuestra preocupación es la literatura, su gente y su estado. No venimos a imponer ni tratar de convencer sino a que nos acompañes a jugar y hacer de la literatura algo divertido, y en este asunto influyen dos cosas más grandes que nosotros: nuestra fuerza de voluntad y la imaginación.

Nuestros objetivos son:

 1. Crear un espacio literario que posea las formas de tiempo pasado y presente.
 2.  Presentar la preocupación existencial, social, los sentimientos y las emociones sin omitir nuestro         Güegüense.
3.  Promover e incentivar un espacio creado y abierto para jóvenes.
4. Crear la ira entre la aristocracia, intelectualidad o crema y nata de la sociedad nicaragüense.
5. Rescatar de las catacumbas a los escritores nicaragüenses y exaltar su esencia, sin olvidar el     potencial     de los demás escritores del globo terráqueo.

     Muchos lo que buscan es el éxito. No hay mejor éxito que hacer lo que uno ama. No importa que no haya títulos, premios o cualquier otro tipo de reconocimientos…somos gente trabajando para la gente".

      La revista publicó principalmente trabajos literarios, en prosa y verso, de los/as estudiantes de la UNAN León tales como los mismos cuatro editores y otras/os colaboradoras/es tales como Jairo Enoc Moncada, Jaime Manzanares, Walter Roiz, Moisés Israel Amador, Edwin J. Montenegro, Julio César Rocha, Alexander Romero, Jorge Gutiérrez, Gabriel Núñez, Angel Rivera, Sandra Torres Rayo, Derick Emmanuel Martínez, Azucena del Carmen López, Meyrin Valencia, José David Parajón, Francis Massiel Martínez e Ileana Campos López.

     También dedicaron una sección permanente (“Carta bajo la Manga”) para publicar a escritores nacionales y extranjeros, algunos de ellos desconocidos u olvidados: Alfonso Cortés, Ciro Molina, Salomón de la Selva, Octavio Robleto, Leonel Rugama, Román Mayorga Rivas, Solón Argüello, Ernesto Castillo Salaverry, Santiago Roncagliolo, Pablo Antonio Cuadra, Luis Alberto Cabrales, Fernando Gordillo, Beltrán Morales, Santiago Argüello, José Coronel Urtecho, Martha Leonor González, Yamila Greco, Edwin Castro Rodríguez, Michele Mimmo, Omar Elvir, Daniel Pulido y Douglas Téllez.
    
    A partir del segundo número, “Cuatro Ases” contó además con la colaboración especial del dibujante Euclides Molina Siles quien se dedicó a elaborar y publicar caricaturas de algunas/os de las/os colaboras/es de la revista. Desde “Cuatro Ases” se realizaron varias actividades de promoción e intercambio literario y se estimularon además círculos de lectura y escritura en la UNAN León.

Portada de "Cuatro Ases" Número 1, Año 1: Noviembre del 2009.




lunes, 17 de agosto de 2015

REVISTA "TINAJA"

Poemas de Denis Pichardo. La iliustración es de Mauricio Rayo.

REVISTA "TINAJA"

Poemas de Esthela Calderón, la ilustración es un diseño para jícaras 
realizado por artesanos de Condega.

REVISTA "TINAJA"


OTRAS PUBLICACIONES DESDE LEÓN: REVISTA "TINAJA".

 Portada de TINAJA, El diseño de portada y contraportada corrió a cargo de 
Silvio Mauricio Tercero Espinoza.

REVISTA “TINAJA”

Con fecha noviembre 2002- enero 2003 el grupo de estudiantes de la UNAN publicó su último número de EL AGUJERO. Para septiembre-diciembre del 2003 se publica entonces el primer y único número de TINAJA, con tiraje en offset de 1000 ejemplares. Como sus antecesores, en este esfuerzo colectivo existía el propósito de continuar publicando, sin embargo esto no fue posible debido a múltiples factores entre los que vale mencionar, como siempre, la falta de fondos (TINAJA se distribuyó gratuitamente), pero también diferencia de criterios con respecto al perfil de la publicación.  Aquí el editorial:

“¿POR QUÉ TINAJA?
Tinaja es un recipiente hecho de barro cocido, más ancho por el centro que por su base y su boca donde se guardan líquidos.
Es pues, un vocablo que tiene para nosotros tres significados diferentes pero que le dan sentido de unidad al propósito de nuestra revista. Primero, su uso es universal; segundo, en Nicaragua tiene especial connotación porque en ella guardamos y hacemos reposar el agua que es esencia de la vida; y tercero, es donde nuestros ancestros depositaban sus cuerpos y pertenencias para su encuentro con la eternidad.
Aspiramos entonces, que lo mejor de lo actual de nuestro espíritu leonés, la esencia de nuestras vidas en tanto que experiencia universal, nuestra paedeia, sea expresado en las diversas manifestaciones culturales registrables en papel (poesía, narrativa, teatro, fotografía, pintura, dibujo, documentación histórica, ensayo y crítica) y depositado en esta Tinaja, a través de la cual iremos a encuentro del futuro. Nuestra política editorial está cobijada por dos criterios: buena calidad y apertura. Las críticas y comentarios a los autores son bienvenidas.”

El Consejo Editorial: Luis Alberto Tercero Silva, Marcia Ondina Mantilla, Juan Bautista Paiz, Dennis Pichardo, Mauricio Rayo, Daniel Pulido. Las ilustraciones y fotografías internas fueron facilitadas por Gloria Elena Espinoza de Tercero, Mauricio Rayo, Daniel Pulido, Enrique Langrand, Sanne Sprenger (Holanda), Diego Saavedra, Juan Centeno, Pablo Cristo Blamis, Silvio Mauricio Tercero y algunas reproducciones de diseños para jícaras de Condega.

TINAJA contó con apoyo financiero del Foro Nicaragüense de Cultura, fondos propios de las/os participantes y un anuncio publicitario pagado por el Bufete de Pedro Reyes Vallejos y Asociados. La presentación de la revista se llevó a efecto en la Casa de Protocolo de la UNAN León.

REVISTA "EL AGUJERO" NÚMERO 3, AÑO II.

Un cuento de Omar Elvir con ilustración de Manuel Aguilar.

sábado, 15 de agosto de 2015

OTRAS PUBLICACIONES DESDE LEÓN: REVISTA "EL AGUJERO"


Portada de EL AGUJERO número 1.

EL AGUJERO (Revista de los estudiantes de la UNAN León):

“Al fin ha llegado el momento de abrir EL AGUJERO, un espacio creado por un grupo de desconocidos vinculados por una sola causa: la literatura. Es un lugar que se pretende llenar con las ideas de todos los que hasta hoy permanecen ocultos esperando la oportunidad de expresarse, está concebido con el propósito de despertar entre los universitarios el interés por este tipo de actividades y compensar el vacío que existe en el aspecto cultural de la UNAN que a través de su historia se ha destacado en este tipo de publicaciones.”
(Fragmento de la presentación del primer número de la revista EL AGUJERO)

El primer número se publicó para junio- agosto del 2002, siendo los responsables de esta iniciativa estudiantes de la UNAN León: María José Vargas (Bioanálisis Clínico), Omar Elvir (Derecho), Henry Brenes (Derecho) y Martha Amaya (Derecho). De EL AGUJERO habrían de publicarse 3 números (Número 2: septiembre-noviembre del 2002, número 3: noviembre 2003-enero del 2004). Entre sus colaboradores están: Francisco Valle, Mauricio Rayo, Diego Saavedra, Daniel Pulido, Adriana palacios, María Elena Sandino, Mario Cruz, Carlos Leytón, Manuel Aguilar, Pablo Cristo Blamis y Luis Manuel Duarte.

Aunque la revista contó con el apoyo de la UNAN León, el grupo editor debió gestionar patrocinios adicionales para cubrir los costos de impresión, incluyendo la venta de los últimos dos números a precios bastante módicos. Entre los patrocinadores: Alianza Francesa de León, ALF@NET, Teatro Municipal “José de la Cruz Mena”, Editorial Universitaria, Club de Lectura “Milagros Palma” del programa radial “Hablemos de Nosotras” dirigido por María Elena Sandino y del Restaurante “El Victoriano” del Hotel “El Convento”.

EL AGUJERO publicó poesía, prosa, artículos de opinión, reseñas, entrevistas y trabajos originales e inéditos de estudiantes y colaboradores como María José Vargas, Martha Amaya, Omar Elvir, Henry Brenes, Diego Saavedra, Marsoyd, María Esthela Calderón,  Bernardo Mendoza, Isabel Mendoza, Alejandro Matus, Eugenio Cáceres Lacayo, Francisco Valle Leyva, Pablo Cristo Blamis, Arben Peters, Elsa Pérez, Silvio Pérez, Ela Barrios, Marisol Espinoza, Christian Flores y Esteban Valle García. Pero también retomó y publicó algunos trabajos de autores/as como Jorge Luis Borges, Giovanni Papinni, Silvio Rodríguez y Pablo Neruda.

Cerramos esta breve reseña con un fragmento de la editorial escrita para el tercero y último número de EL AGUJERO:
“El arte y las ideas de nuestro tiempo necesitan una renovación; el primer paso es burlar la apatía y alienación en que vivimos, he aquí pués, lo que creemos es nuestro grano de arena."



FRAGMENTO DE CUENTO DE ELS VAN POPPEL (HOLANDA), PUBLICADO EN "LAS VACAS PAGANAS" NÚMERO 3


lunes, 10 de agosto de 2015

MIMEOGRAFEANDO Y FOTOCOPIANDO, ANOTACIONES SOBRE ALGUNAS PUBLICACIONES LEONESAS , ARTESANALES, ENTRE JULIO DE 1986 Y ENERO DE 1998:REVISTA "LAS VACAS PAGANAS"


Boceto para la revista

Las Vacas Paganas


Desde la desaparición de INTENTO, ya habíamos venido conversando con Mauricio Rayo, Pablo Cristo Blamis y María Helena Sandino sobre la idea de explorar otras técnicas para la reproducción de publicaciones locales. Veníamos pensando incluso en el nombre de una nueva revista literaria, teníamos básicamente dos propuestas: METÁFORA y MAGMA; pero sucedió algo que “encendió el bombillo” y nos animó para continuar y renovar este tipo de publicaciones: Por la casa de Cultura de León “Antenor Sandino Hernandez” se apareció una mañana de 1994 un muchacho sueco aficionado a la literatura que se llamaba Manne, acababa de llegar de Cuba y, entre los libros y revistas que traía, nos llamó poderosamente la atención un par de revistas hechas por artistas y escritores cubanos no adscritos a la UNEAC (Unión de Escritores y Artistas de Cuba), podría decir que  estas revistas eran bellísimos objetos de arte hechos a mano con una mezcla de técnicas como mimeógrafo, serigrafía, dibujos y pinturas a mano, xilografías y linóleos, objetos adheridos a cada ejemplar. Los trabajos literarios eran de calidad también, algunos de ellos definitivamente opuestos al gobierno cubano y a la UNEAC; publicaban además por cuenta propia, sin patrocinadores de ningún tipo. En ese momento concluimos que, aun con toda la experiencia artesanal acumulada en la publicación de PERFIL, EL ANDAMIO e INTENTO, no habíamos explorado suficientemente la parte formal de nuestras propuestas locales
A la luz de la nueva información, estas revistas cubanas nos sirvieron como inspiración para desarrollar el concepto de LAS VACAS PAGANAS. Obviamente Manne se negó rotundamente a donarnos las revistas cubanas en mención. Pero decidimos con Diego Saavedra y Mauricio Rayo aventurarnos en esta experiencia aproximadamente a partir de octubre de 1995; se sumaron además artistas nacionales y extranjero tales como Mario Cruz (nicaragüense) y Gera Hoogland (holandesa) que se dispusieron, por ejemplo a elaborar y donar series de 50 xilogafías, linóleos, frotages que acompañarían la publicación.

La idea desde el inicio era explorar formalmente, “innovar” en técnicas de multireproducción, darle un “plus” a cada publicación tratando de mantenernos fieles a las técnicas artesanales, negándonos a pensar en función de publicar una revista “formal” y masiva impresa en offset, con amplios tirajes, todo mecánico, todo con ese aire de protocolo, rimbombancia y formalidad con el que se solía (y se suele) rodear cualquier actividad relacionada con arte o literatura en esta ciudad.

De ahí el nombre y el lema de la revista: “LAS VACAS PAGANAS, Publicación Cultural Leonesa de frecuencia Totalmente Irregular”. De LAS VACAS PAGANAS sólo publicamos tres números, cada uno con tiraje de 50 ejemplares, cada uno de estos 150 ejemplares venía acompañado con xilografías, serigrafías, linóleos, frotages, pinturas, collages, todos originales. También venían con papel teñido a mano, lomos con retazos de tela pegados a mano, papel hecho a mano. Se mezclaban impresos en mimeógrafo y reproducciones fotocopiadas, páginas plegables, dibujos infantiles, guías para lectura hechas con cabuya, incluimos el papel craft, nos salimos de la costumbre de publicar en blanco y negro
Igual que en números anteriores, nos teníamos que reunir a revisar materiales, a realizar todo el trabajo manual, a recopilar ideas y recursos. Igual la distribución era mano a mano, los/as destinatarios/as eran seleccionados/as casi todos/as con antelación, queríamos estar seguros que cada ejemplar cayera en manos de personas que valoraran el esfuerzo. LAS VACAS PAGANAS número 3 se publicó en enero de 1998, fueron los últimos 100 ejemplares de esta iniciativa. Para entonces ya se podía tener acceso más fácil a las computadoras, ya comenzaba a llegar el Internet al país y un tal David Bohnett obtenía un éxito sin precedentes en la web con un sitio llamado Geocities. 

Linograbado de Diego Saavedra



Portada y contraportada de LAS VACAS PAGANAS número 1, con técnicas de mimeógrafo (derecha)
y xilografías (izquierda). Nótese el lomo forrado con tela engomada. Foto tomada de los archivos de Bayardo Gámez (Artista y arqueólogo de Estelí).

jueves, 6 de agosto de 2015

MIMEOGRAFEANDO Y FOTOCOPIANDO, ANOTACIONES SOBRE ALGUNAS PUBLICACIONES LEONESAS , ARTESANALES, ENTRE JULIO DE 1986 Y ENERO DE 1998:REVISTAS PRIMER Y SEGUNDO INTENTO EN LEÓN

Primer INTENTO y Segundo INTENTO


“La decisión de identificar este boletín como “Primer Intento” es colectiva, tras discutir y conocer acerca de tantas tentativas de estas características que, en León, no han logrado mantenerse por diversas causas, principalmente de carácter financiero.
Así que, para darle un golpe frontal a la incertidumbre cotidiana dejamos estas páginas con usted; buscamos en su respuesta una razón más para continuar con el proyecto y tratar de mejorar el próximo número previsto para Febrero.”

Fragmento del editorial de Primer Intento.

Portada del "Primer INTENTO", Noviembre de 1993. Portada: Xilgrafía de José Hernández.

Para publicar 100 ejemplares de “Primer INTENTO” en noviembre de 1993 (casi un año después de la publicación de EL ANDAMIO 7) echamos mano otra vez del mimeógrafo y del papel donado tamaño legal. Este Primer INTENTO trae 29 páginas impresas a una cara sobre papel bond, a excepción de la portada que fue impresa sobre un papel que alguien nos donó. Desde 1985 un grupo de amigos, solíamos reunirnos en la sede de la Asociación de Artistas Plásticos de León “Toribio Jerez” la cual estaba ubicada en la antigua casa de Salud Debayle. Para 1993, la Asociación de Artistas Plásticos“ Toribio Jerez” administraba una especie de centro cultural conformado por la Galería de Arte “Juan Bautista Cuadra” y el Bar-Cafetín Cultural “Carreta Nagua”. Los viernes culturales de La Carreta Nagua se convirtieron en eventos llenos de arte, poesía, música, danza, teatro, debates, lectura de ensayos, presentaciones de libros. En este ambiente, un grupo de amigos concebimos la idea de publicar Primer INTENTO, algunos de ellos ya habíamos participado de alguna manera en la experiencia de PERFIL y EL ANDAMIO: Juan Centeno, Pablo Cristo Blamis, Juan Bautista Paiz, Daniel Pulido.

De los 100 ejemplares impresos en mimeógrafo del Segundo INTENTO, reproduzco aquí
esta única sobreviviente portada original armada con recortes. El dibujo es de Mauricio Rayo quien también
había venido acompañando estos proyectos desde la experiencia de PERFIL en la década del 80.

El “Segundo INTENTO” se publicó casi 7 meses después que el primero. Lamentablemente se ha perdido toda información de archivo y ninguna de las personas a quien recuerdo haberle entregado ejemplares, los conservan. Al momento de escribir esta crónica tanto el coeditor de entonces, Mauricio Rayo, como yo, hemos rebatido entre nuestros archivos en busca de algún ejemplar sobreviviente, siquiera de alguna página suelta confundida ente otros papeles. Con este segundo número se terminó el proyecto, no por falta de entusiasmo, sino por múltiples ocupaciones de los editores. Sin embargo los y las poetas, narradoras/es, pintoras/es, investigadoras/es y otras personas no dejaban de preguntar qué había sucedido.  Hay que decir que el cierre del Cafetín Carreta Nagua y de la Galería Juan Bautista Cuadra también tuvo que ver con esta decisión. Poco a  poco los espacios y experiencias artísticas y culturales participativas propiciadas en la década de los 80, habían venido desapareciendo de la ciudad.


domingo, 2 de agosto de 2015

MIMEOGRAFEANDO Y FOTOCOPIANDO, ANOTACIONES SOBRE ALGUNAS PUBLICACIONES LEONESAS , ARTESANALES, ENTRE JULIO DE 1986 Y ENERO DE 1998:BOLETÍN EL ANDAMIO


                   


Portadas de los cuatro primeros números de EL ANDAMIO

Un año después (noviembre de 1987), iniciamos en el Centro de Capacitación Campesina “Vivian Hernández” de la Unión Nacional de Agricultores y Ganaderos (UNAG) en León (actual facultad de Agronomía de la UNAN) la publicación del primer número de EL ANDAMIO, boletín del Movimiento de Arte Público Monumental e Integración Plástica en  Nicaragua. El Consejo Editorial en esta ocasión estaba conformado por estudiantes y profesores de la Escuela Nacional de Arte Público Monumental “David Alfaro Siqueiros” (ENAPUM-DAS) que tenía su sede en Managua: Sergio Michilini (director) y Leonel Cerrato, Aurelio C., Juan José Robles y Daniel Pulido en el comité de redacción. Era una vieja idea que se venía gestando desde antes de la apertura de la ENAPUM-DAS; de hecho los primeros escritos de “EL ANDAMIO” fueron publicados en una cartelera de la ENAPUM-DAS por los estudiantes con el nombre de “EL ANDAMIO CHIQUITO”. Pero la versión impresa logramos concretarla en León gracias a la apertura de la Escuela de Capacitación Campesina “Vivian Hernández” donde contaban, entre sus equipos, con el ansiado quemador de esténciles y el mimeógrafo, como parte del equipamiento en el departamento de reproducción de materiales.

                     

Portadas de los números 5 y 6.

El primer número impreso se publicó en noviembre de 1987, un dibujo en blanco y negro del artista  italiano Aurelio C. - hecho al estilo de Diego Rivera- colmaba la portada. Se destacan aquí artículos relacionados con el inicio del Proyecto de Integración Plástica del Centro “Monseñor Arnulfo Romero” (CEMOAR), también una denuncia acerca de la destrucción de un mural realizado en la fachada de la entonces sede nacional de AMNLAE (Asociación de Mujeres Nicaragüenses Luisa Amanda Espinoza) en 1983 por un grupo de 10 estudiantes de la Escuela Nacional de Artes Plásticas (ENAP) miembros del Movimiento Cultural “Leonel Rugama” de la Juventud Sandinista. En el mural se utilizaba el concepto de escultopintura, mezclando diversas técnicas y disciplinas tales como la cerámica en relieve y el uso de pintura acrílica sobre un muro de concreto. De manera inexplicable el mural fue destruido parcialmente por órdenes de una funcionaria gubernamental que necesitaba hacer un portón de garaje para poder guardar su carro. A pesar de las sentidas disculpas presentadas por AMNLAE y las subsecuentes promesas de reparar el mural, este nunca fue restaurado.

domingo, 22 de marzo de 2015

MIMEOGRAFEANDO Y FOTOCOPIANDO, ANOTACIONES SOBRE ALGUNAS PUBLICACIONES LEONESAS , ARTESANALES, ENTRE JULIO DE 1986 Y ENERO DE 1998:LA REVISTA PERFIL


2. REVISTA PERFIL:


Portada de PERFIL nùmero 1, publicada para Julio-Septiembre de 1986.

A mediados de 1986, surge en León la revista PERFIL, publicación realizada por el grupo del mismo nombre, todos estudiantes de la UNAN: Juan Centeno (director de la publicación), Marianella Corriols, Omar Avilés. Contaban en ese entonces con el apoyo de la Asociación de Trabajadores Docentes y de la Rectoría del centro estudios.  Para el número Julio-Agosto-Septiembre de 1986, Juan Centeno me invitó a colaborar con ilustraciones y me propuso elaborar una especie de logotipo para el nombre de la publicación y el diseño de la portada misma. 
El logotipo fue dibujado a mano, pues en esa época, no teníamos computadoras y mucho menos programas como el Adobe Photoshop, Illustrator, In Design, ni siquiera el Word. Las letras grandes utilizadas en la portada fueron hechas con plantillas plásticas y rapidógrafo; había que diseñar además pensando en que todos los elementos del diseño no tuvieran amplias áreas en negro, había que priorizar ilustraciones con predominio de líneas y fotos con alto contraste que fueran leídas fácilmente por el ojo electrónico del mimeógrafo de la universidad (era un verdadero privilegio en esos años tener acceso a un quemador electrónico de esténciles). Eran tiempos del bloqueo gringo, las fotocopias eran artículo de lujo, la opción más práctica y económica de hacer reproducciones impresas era a través de los mimeógrafos, utilizando el “quemado” de esténciles para obtener una matriz que se reproducía, casi siempre manualmente, cuidando que cada página impresa saliera limpia, sin manchones de tinta, sin que se arrugara el papel, sobre todo teniendo en cuenta que los textos eran escritos con máquina de escribir y, si el esténcil estaba mal “quemado” o  la tinta no estaba distribuida uniformemente, entonces se corría el riesgo de que salieran mal impresos o borrosos, versos, palabras, párrafos o las ilustraciones; a veces había que corregir directamente a mano sobre el esténcil alguna imperfección que obstaculizara demasiado la lectura. Sin embargo  PERFIL  se publicaba, se distribuía y se nutría de las opiniones y colaboraciones de estudiantes, docentes de la universidad, pero también de artistas, escritores, promotores de cultura y ciudadanos/as interesados/as o apasionados/as por la literatura. En este número de Julio-Agosto-Septiembre/86 al que me refiero, se publican trabajos de Edgar Sarria Y., Mario José Salinas, Jorge Eduardo Argüello, Omar Avilés Páez, Pablo Centeno Gómez, Giovanny Roa, Valerio Hernández, Juan Centeno, Teresa Rivera, Fernando J. Benavente, Jesús Puertas, Marianela Corriols y Guillermo Vilar.


“Presentación
Abro los ojos en esta parte del año y me siento ya amplio tallo. De escritores seré rama, donde cada hoja sea puente necesario de sensación sellada. Sombra fresca. Reunión pertinaz. Soy PERFIL, revista literaria para todos, nacida en los mimeógrafos  de la Universidad, PERFIL no por ocultar un rasgo definido, sino como manifestación ansiada de llegar respirando aun con la fuerza de un último poema. Puerta abierta para el producto de noches y amaneceres, para que penetre el viento libre que permite el vuelo al pensamiento. PERFIL multifacético mientras sea lucha para el abrazo de hombre y libertad.
Soy la revista literaria de los poetas
Del frente
Y de PERFIL… “

Alrededor de PERFIL, al igual que de otras publicaciones de la época, había un mundo particular, con encuentros, amores, desamores, farras, tertulias con lecturas en voz alta, guitarras, danzas, discursos. Los impresos como PERFIL servían para animar estos encuentros, tal vez por eso, a los ejemplares recién salidos del mimeógrafo, los cuidábamos casi como un recién nacido, admirándolos, procurando no mancharlos con las manos embadurnadas de tinta fresca. Era pues un triunfo colectivo del derecho a la libre expresión sobre el silencio, sobre la falta eterna de presupuestos y, también sobre la indiferencia de las élites “cultas” que sólo tenían ojos, elogios, reseñas “especializadas” o ensayos “profundos” sobre sí mismas, en un acto de eminente arrogancia y narcicismo centralista y centralizado. Aún así, dentro de nuestro ingenuo entusiasmo provinciano aguardábamos que, cualquier sábado y de repente, alguno de los suplementos literarios de la capital se dignara publicar aunque fuera una minúscula reseña de nuestro esfuerzo.

ANTECEDENTES DE EDICIONES GUOLESTRÍT

Ediciones Guolestrít es resultado de un proceso de varios años que inició en la década de los 80 cuando el bloqueo económico de los gringos a Nicaragua estaba en "lo fino". En este espacio publicaremos por entregas partes de un artículo titulado "Mimeografiando y fotocopiando, crónica de algunas publicaciones leonesas, artesanales, entre julio de 1986 y enero de 1998". Aquí la primera entrega:




Los antecedentes de EDICIONES GUOLESTRÍT se remontan a mediados de los años 80, en la ciudad de León, cuando aún se hacían tirajes con mimeógrafo y las máquinas fotocopiadoras eran objetos raros y novedosos en la ciudad.

En esos años las posibilidades de difusión de una publicación cultural local eran bastante escasas, más si estas publicaciones eran modestas, artesanales, hechas por un pequeño grupo de amigos sin más propósito que expresar e intercambiar ideas sobre determinados temas con otras personas interesadas. En los archivos de Ediciones Guolestrít guardamos algunos ejemplares de esas publicaciones, esos sobrevivientes están amarillentos, carcomidos por la humedad, a otros se los llevó la lluvia de arena del Cerro Negro en 1991 o el huracán MITCH de 1998. Conservarlos no ha sido tarea fácil, pero sí necesaria porque detrás de cada palabra escrita, de cada página impresa, de cada ejemplar repartido, había un grupo de entusiastas convencidos de la justeza y la necesidad de mantener vivos estos espacios de libre expresión. Esos mismos entusiastas participábamos en todo el proceso de edición, desde la escritura, discusión y selección  de contenidos, revisiones ortográficas, selección de imágenes, impresión manual de los ejemplares, hasta la distribución a pie, en bicicleta, por correo postal, o simplemente mano a mano de los impresos. Igual sucedía con las colaboraciones recibidas, había que reunirse a leerlas, seleccionarlas, pasarlas a máquina, diagramarlas, hacer corrección de textos, todo a mano, todo voluntario, todo con la idea persistente, casi febril, de intercambiar ideas, expresiones, sentimientos.


Hoy algunos de esos editorialistas ya no están entre nosotros, se los ha llevado el tiempo, al igual que las páginas amarillentas de las publicaciones que ayudaron a construir. Con otros de ellos/as nos vemos de vez en cuando, cada quien metido en lo suyo, más viejos/as, con una que otra inevitable enfermedad crónica, ya sin pelo o con abundantes canas, con hijos e hijas ya grandes, con nietos y nietas, a veces recordamos brevemente los tiempos compartidos.  La era digital nos llegó muy tarde por lo cual, posiblemente todo este esfuerzo colectivo se irá diluyendo en el olvido. Claro, alguien dirá “bueno se pueden escanear las páginas y ponerlas en línea”, más que una posibilidad es, en realidad, la única opción posible; sin embargo para la gente de esa generación de los años 80 y parte del 90 e incluso para otros más jóvenes, no hay manera de recuperar uno de los componentes esenciales de estas publicaciones como es su corporeidad, sus encuadernados artesanales, sus fallas de impresión; en ocasiones por ejemplo el tipo y color de papel variaba de un ejemplar al otro pues esto dependía enteramente de la disponibilidad de materiales en el momento, o de los vericuetos que teníamos que hacer para reunir el papel suficiente para completar un tiraje. Así que la presencia física de cada ejemplar de estos tiene su historia muy particular. Más si tenemos en cuenta que los tirajes no pasaban de 100 ejemplares, a veces menos, aunque en excepcionales y muy afortunadas ocasiones logramos tirajes de 300 copias. De ninguna de estas publicaciones ha quedado copia en ninguna biblioteca o centro de documentación adentro o fuera de Nicaragua, tal vez sólo en algunas bibliotecas personales. Además hay escasos registros fotográficos de esos grupos de gente, de esos momentos de trabajo; ni siquiera existían las cámaras digitales, además obtener una foto impresa era un proceso complicado y caro. Para nosotros era suficiente tener en las manos el boletín impreso, la revista, el ejemplar caliente, aun oloroso a tinta, producto de un proceso y esfuerzo voluntario colectivo.

Foto: El primer sello de Hediciones Guolestrít: 
grabado en linóleo sobre papel teñido a mano,
 se hizo para la revista "Las vacas paganas".