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APROXIMACIONES AL CAMPO CARTONERO
Quizá sea necesario hacer un recuento de las
características de las editoriales cartoneras, que a su vez las emparentan con
otros proyectos editoriales independientes:
· Son copyleft. Edgar
Altamirano, poeta infrearrealista, ha dicho que las cartoneras son “disidentes
del ISBN”. Raúl Zurita, por su parte, considera que hay algo profundamente
democrático en la manufactura de libros cartoneros, y en parte eso tiene que
ver con la postura manifiestamente en contra de la mercantilización del libro y
la lectura.
· Promueven la
conciencia ecológica, así como la cultura del reciclaje, reúso y
reutilización de materiales.
· Son manufacturadas, es decir,
creadas manualmente.
· Tienen tirajes
abiertos o bajo demanda, y dependen del “éxito” del libro.
· Están basadas en
una localidad (locally-based), e incluso en algunas se
observan las características de las organizaciones denominadas grassroots.
· Publican a autores
nuevos, olvidados o censurados, aunque también se da el caso contrario, pues la
legitimación de editoriales como Eloísa y La Cartonera Cuernavaca tuvo que ver
con que autores establecidos, como César Aira, Ricardo Piglia o Mario Bellatin,
cedieran los derechos de algunas obras suyas para una edición cartonera.
· Como
dice Ksenija Bilbija, des-jerarquizan y colectivizan el oficio de la edición
de libros. La idea de
nuevas formas de colectivizar el quehacer editorial consiste no tanto en armar
una cadena de producción, sino una “actividad hormiga”, con tácticas más
propias de la guerrilla que de un taller o un local de producción.
Por supuesto, esta enumeración
es sólo una de las múltiples combinaciones posibles al conformar una cartonera.
El gesto de establecer directrices que rijan a todo el movimiento equivale a
limitar su rango potencial de acción y sobre todo le da la espalda a la
colaboración para replegarse sobre sí mismo, se vuelve una competencia, un
nuevo intento por fijar y nombrar cánones. El hecho de que muchas de estas
definiciones difieran tanto (sobre todo en torno a los derechos de autor y el
precio asignado al libro cartonero) habla del potencial creativo inherente a la
fórmula artesanal o manufacturera.
Las cartoneras son apenas la
punta del iceberg editorial emergente, aunque están constantemente asociadas
con géneros de poca presencia en el mainstream literario,
como la poesía y el cuento. La clave se encuentra en la palabra “manufactura”,
un elemento imprescindible no sólo para el quehacer cartonero, sino de otros
proyectos emergentes de producción editorial independiente. Por el momento,
ninguna cartonera ha llegado al punto de formalización de Eloísa, salvo quizás
Ultramarina de Valencia/Ciudad de México, lo cual podría resultarle incómodo a
algunos, pues Ultramarina representa la variante o modalidad de la cartonera
como una empresa, conceptualización que poco tiene que ver con los ideales
políticos y sociales que dan forma a Eloísa. Sin embargo, entre estos dos polos
(la cartonera como cooperativa y la cartonera como empresa), hay un sinnúmero
de posibles variantes, las cuales son clara muestra del inmenso poder creativo
que subyace detrás de un libro con tapas de cartón.
A mi parecer, dos elementos son los que constituyen en mayor medida el
potencial creativo de las cartoneras: por una parte, (re)insertan el libro al
discurso social, a través de talleres como Libros: Un Modelo Para Armar (LUMPA)
de Sarita; por otra, propician la apertura de plataformas de edición para
corrientes literarias y culturales emergentes, underground o poco
publicadas. Dependiendo de la editorial cartonera, dichos elementos aparecen en
mayor o menor medida, e incluso en algunas ocasiones operan independientemente.
Cada editorial cartonera busca un público objetivo, una línea editorial más o
menos específica y asigna un valor determinado a sus productos finales. Su
éxito depende no tanto de si sus textos y diseños son “buenos” o “malos” en un
sentido estético, sino de que cubran un nicho de audiencia dentro de una
comunidad (de lectores, de creadores e incluso de manufactureros, sean estos
últimos remunerados o no).
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