Boceto para la revista
Las Vacas Paganas
Desde la desaparición de INTENTO, ya habíamos
venido conversando con Mauricio Rayo, Pablo Cristo Blamis y María Helena
Sandino sobre la idea de explorar otras técnicas para la reproducción de
publicaciones locales. Veníamos pensando incluso en el nombre de una nueva
revista literaria, teníamos básicamente dos propuestas: METÁFORA y MAGMA; pero
sucedió algo que “encendió el bombillo” y nos animó para continuar y renovar
este tipo de publicaciones: Por la casa de Cultura de León “Antenor Sandino
Hernandez” se apareció una mañana de 1994 un muchacho sueco aficionado a la
literatura que se llamaba Manne, acababa de llegar de Cuba y, entre los libros
y revistas que traía, nos llamó poderosamente la atención un par de revistas
hechas por artistas y escritores cubanos no adscritos a la UNEAC (Unión de
Escritores y Artistas de Cuba), podría decir que estas revistas eran bellísimos objetos de
arte hechos a mano con una mezcla de técnicas como mimeógrafo, serigrafía,
dibujos y pinturas a mano, xilografías y linóleos, objetos adheridos a cada
ejemplar. Los trabajos literarios eran de calidad también, algunos de ellos
definitivamente opuestos al gobierno cubano y a la UNEAC; publicaban además por
cuenta propia, sin patrocinadores de ningún tipo. En ese momento concluimos
que, aun con toda la experiencia artesanal acumulada en la publicación de
PERFIL, EL ANDAMIO e INTENTO, no habíamos explorado suficientemente la parte
formal de nuestras propuestas locales
A la luz de la nueva información, estas
revistas cubanas nos sirvieron como inspiración para desarrollar el concepto de
LAS VACAS PAGANAS. Obviamente Manne se negó rotundamente a donarnos las
revistas cubanas en mención. Pero decidimos con Diego Saavedra y Mauricio Rayo aventurarnos en
esta experiencia aproximadamente a partir de octubre de 1995; se sumaron además artistas nacionales y extranjero tales como Mario Cruz (nicaragüense) y Gera Hoogland (holandesa) que se dispusieron, por ejemplo a elaborar y donar series de 50 xilogafías, linóleos, frotages que acompañarían la publicación.
La idea desde el inicio era explorar
formalmente, “innovar” en técnicas de multireproducción, darle un “plus” a cada
publicación tratando de mantenernos fieles a las técnicas artesanales,
negándonos a pensar en función de publicar una revista “formal” y masiva impresa
en offset, con amplios tirajes, todo mecánico, todo con ese aire de protocolo,
rimbombancia y formalidad con el que se solía (y se suele) rodear cualquier
actividad relacionada con arte o literatura en esta ciudad.
De ahí el nombre y el lema de la revista: “LAS
VACAS PAGANAS, Publicación Cultural Leonesa de frecuencia Totalmente
Irregular”. De LAS VACAS PAGANAS sólo publicamos tres números, cada uno con
tiraje de 50 ejemplares, cada uno de estos 150 ejemplares venía acompañado con
xilografías, serigrafías, linóleos, frotages, pinturas, collages, todos
originales. También venían con papel teñido a mano, lomos con retazos de tela
pegados a mano, papel hecho a mano. Se mezclaban impresos en mimeógrafo y
reproducciones fotocopiadas, páginas plegables, dibujos infantiles, guías para
lectura hechas con cabuya, incluimos el papel craft, nos salimos de la
costumbre de publicar en blanco y negro
Igual que en números anteriores, nos teníamos
que reunir a revisar materiales, a realizar todo el trabajo manual, a recopilar
ideas y recursos. Igual la distribución era mano a mano, los/as
destinatarios/as eran seleccionados/as casi todos/as con antelación, queríamos
estar seguros que cada ejemplar cayera en manos de personas que valoraran el
esfuerzo. LAS VACAS PAGANAS número 3 se publicó en enero de 1998, fueron los
últimos 100 ejemplares de esta iniciativa. Para entonces ya se podía tener
acceso más fácil a las computadoras, ya comenzaba a llegar el Internet al país
y un tal David Bohnett obtenía un éxito sin precedentes en la web con un sitio
llamado Geocities.


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